CONTEXTO
La intervención en Torre Werfen tiene como objetivo establecer un diálogo coherente con su entorno urbano, abordando distintas escalas de relación con la ciudad. La fachada se organiza según la lógica clásica de basamento, fuste y coronación, permitiendo que el edificio se integre tanto con el tejido urbano inmediato como con el contexto metropolitano más amplio. Más allá de su expresión formal, el edificio se concibe como un elemento urbano activo, identificando puntos clave —como el acceso, el auditorio y la cubierta— como oportunidades para generar espacios públicos y reforzar su conexión con la ciudad.
ORGANIZACIÓN
El edificio se estructura a partir de una clara distinción funcional entre un núcleo compacto de servicios y un espacio de oficinas diáfano. Esta dualidad se expresa directamente en la fachada, otorgando a cada componente una respuesta arquitectónica específica. Las áreas de oficinas, definidas por una retícula estructural abierta, promueven la flexibilidad, la adaptabilidad y una fuerte relación visual con el exterior. En contraste, el núcleo compacto concentra los servicios y las circulaciones, garantizando la estabilidad estructural y la eficiencia global del edificio.
MATERIALIDAD
La materialidad de la fachada está guiada por criterios de eficiencia, sostenibilidad y control ambiental. El núcleo de servicios se resuelve mediante paneles prefabricados de hormigón blanco, que aportan inercia térmica y permiten la integración de sistemas energéticos, como una fachada fotovoltaica en la orientación suroeste. En las áreas de oficinas, la envolvente combina un sistema de muro cortina con lamas verticales de hormigón que regulan la exposición solar y mejoran el confort interior. Los elementos horizontales, como los voladizos prefabricados, refuerzan la composición arquitectónica al tiempo que contribuyen a la protección solar y facilitan el mantenimiento, dando lugar a una fachada coherente, eficiente y técnicamente integrada.